domingo, 24 de noviembre de 2013

Los Hispanos y Los Vehículos de Ahorro para el Retiro

 

 
El Seguro Social, los planes de retiro basados en el lugar de empleo, y los ahorros personales, representan las tres fuentes tradicionales de ahorro para el retiro entre los americanos.

Como se ha mencionado en este escrito, los ingresos, la demografía, los niveles de educación, así como tendencias ocupacionales, crean obstáculos significativos para los Hispanos en cuanto a su retiro.

Estos factores se combinan y dan como resultado una mayor dificultad para hacer que el “salario rinda”, una vez que los Hispanos entran en sus años de retiro, especialmente durante épocas de volatilidad económica.

Ya que los Hispanos tienen un menor acceso y participación en planes de retiro basados en su lugar de empleo, los Hispanos son más dependientes del Seguro Social como fuente de ingreso durante su retiro. Casi el 75 por ciento de hispanos reciben beneficios del Seguro Social, el cual representa la mayor fuente única de ingresos durante el retiro de los hispanos mayores.

De los Hispanos que tienen 65 años de edad o más, y que están recibiendo beneficios del Seguro Social, un poco menos del 80 por ciento dependen de estos beneficios, los cuales representan el 50 por ciento, o más de sus ingresos.

Casi el 85 por ciento de las mujeres hispanas reciben más de la mitad de sus ingresos por parte de los beneficios del Seguro Social, mientras que más del 50 por ciento dependen de dichos beneficios como el 100 por ciento de sus ingresos.

Más aún, los hispanos están en desventaja al recibir sus beneficios del Seguro Social. Entre las personas que tienen 65 años o más, el 76 por ciento de los hispanos reciben beneficios del Seguro Social, comparado con un 91 por ciento entre la población blanca, y un 85 por ciento entre la población afro-americana.

Además, de las personas que tienen 65 o más, quienes están recibiendo beneficios del Seguro Social, los hispanos reciben un promedio de $8,497, comparado con $10,621 entre la población blanca, y 8,828 entre la población afro-americana.

Entre los Hispanos, también existe una desventaja en cuanto se trata de planes de retiro basados en el lugar de empleo (planes de retiro aprobados). Como se mencionó anteriormente, los hispanos tienden a trabajar para compañías que no ofrecen planes de retiro patrocinados por el mismo lugar de empleo, tales como pensiones y programas de 401(k). Sólo el 33.5 por ciento de los hispanos que están empleados, trabajan para compañías que ofrecen planes de retiro, comparado con el 55.7 por ciento entre la población blanca, y 51.6 por ciento entre los afro-americanos; además, únicamente el 25.3 por ciento de los Hispanos participan en planes de retiro patrocinados por su lugar de empleo, comparado con el 45.3 entre la población blanca, y 39.3 por ciento entre la población afro-americana.

Sólo el 29 por ciento de empleados que reciben salario o paga por hora, entre los 29 y 64 años de edad, participaron en planes de pensión patrocinados por sus lugares de empleo, comparado con el 53 por ciento entre la población blanca perteneciente al mismo rango de edad y de ingresos.

Los Hispanos tienden a participar menos en planes de pensión patrocinados por su lugar de empleo que la población blanca en todos los rangos de ingreso, desde menos de los $15,000 hasta más de los $50,000. Y, tal como otros empleados de bajos ingresos, los hispanos quienes en promedio tienen bajos ingresos, tienen menos dinero disponible que puedan guardar para su retiro.

La tercera fuente principal de ingresos durante la jubilación está constituida por los ahorros personales e inversiones, lo cual es de gran importancia para la gente retirada. Ya que los hispanos tienen menor tendencia a participar en planes de retiro patrocinados por su lugar de empleo, y dado a los bajos ingresos que pueden esperar de su Seguro Social, los Hispanos deben de asumir un papel activo en desarrollar sus ahorros personales e inversiones para poder lograr un retiro financieramente seguro.

Sin embargo, los niveles de ahorro demuestran que los hispanos están menos preparados que sus contra-partes no-hispanas, y que sus ahorros personales han disminuido en los últimos años. La proporción de ahorro (el porcentaje de ingresos sobrantes después pagar impuestos y gastos del hogar) ha bajado del punto más alto del 15 por ciento en 1975, a un número negativo en el 2002 y el 2006; sin embargo, este porcentaje se ha incrementado paulatinamente hasta alcanzar un poco más del uno por ciento.

Más de la mitad de los Hispanos tienen menos de un total de $10,000 ahorrados para su retiro. Estas cifras también son preocupantes para los que sí tienen planes de pensión patrocinados por su trabajo. Solamente el 20 por ciento de los hispanos que cuentan con un vehículo de retiro proporcionado por su empleo tienen otra fuente de ahorros además de dicho plan, comparado con el 32 por ciento de todos los trabajadores en general.

Además, el índice de ahorro para el retiro entre los hispanos está bajando, lo que amenaza la posibilidad de estar bien preparados para un retiro futuro. En el 2007, 41 por ciento de los trabajadores Hispanos dicen tener dinero ahorrado para su retiro (fuera del plan proporcionado por su trabajo u otro), comparado con el 60 por ciento en el 2003.

Más aún, la falta de un planeamiento financiero se suma a los retos que los Hispanos enfrentan en cuanto se tratar de ahorrar para su retiro. Menos de un cuarto de los trabajadores Hispanos han calculado cuánto dinero necesitarán para un retiro cómodo, comparado con el 42 por ciento de los no-hispanos.

Cuando se les preguntó, la mitad de los Hispanos dijeron necesitar más información que les ayude a planear su retiro. Solo el 25 por ciento de hispanos dijeron haber adquirido conocimientos acerca de planes financieros a partir de una institución financiera, y el 64 por ciento dijeron haberlo aprendido por sí mismos.

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